Hoy a las 14:31
A la atención de los vecinos de Belmonte de Miranda, de los medios de comunicación y de la opinión pública en general:
Nos vemos obligados a responder públicamente a la última manipulación difundida por Belmonte Existe (o no) – España Vaciada, que ha intentado presentar ante los vecinos una supuesta pernocta irregular que nunca existió, en una finca privada de San Martín de Lodón, llevando a cabo una manipulación de los hechos con total alevosía y con el único fin de intentar obtener un beneficio político.
Es rotundamente falso que se estuviese cometiendo ninguna pernocta o acampada ilegal en esa propiedad. Las fotografías tomadas a traición en la oscuridad muestran unos dos furgones industriales de carga, aunque también había una autocaravana, que estaban completamente cerrados y apagados. Estos vehículos pertenecían a un grupo de personas que acudieron a nuestra comunidad autónoma a participar en unas pruebas deportivas de motocross y que, debido a la falta de espacio en las zonas cercanas evento, recurrieron a la ayuda de un vecino de San Martín de Lodón, amigo de los participantes y propietario de la finca y de la casa anexa, quién les otorgó su autorización expresa, libre y gratuita para estacionar allí tanto el furgón logístico que transportaba las motocicletas y herramientas de competición, como la autocaravana.
Una vez más, la oposición vuelve a demostrar que cuando los hechos no acompañan a su relato, recurren a la insinuación y a la manipulación para intentar generar una polémica donde no existe absolutamente nada.
Lo más grave de esta manipulación es que se acusa a unos ciudadanos que en ese mismo instante estaban durmiendo en el interior de la casa de su amigo, la cual además cuenta con licencia de uso turístico. Ninguno de los ocupantes pasó la noche en los vehículos (pernoctó), ni mucho menos acampó.
Consideramos inadmisible que la oposición mayoritaria de este municipio se dedique a perseguir a los visitantes, vigilando propiedades particulares de noche y realizando acusaciones totalmente infundadas y que vulneran de forma flagrante el principio de presunción de inocencia recogido en el artículo 24 de la Constitución Española.
Esta campaña solo busca desviar la atención a los conflictos políticos del municipio, intentando dañar vilmente a la corporación por cualquier medio y de cualquier forma.
Prueba de ello son las declaraciones efectuadas por el propietario de la vivienda y de la finca, que escribía lo siguiente en un chat del pueblo: “Esa foto del artículo sacada el pasado jueves noche donde aparecen tres vehículos aparcados en una finca privada, corresponden a un grupo de amigos míos personales a los cuales les di instrucciones expresas para aparcar en esa finca privada de mi propiedad. Los vehículos de los que habla el artículo eran dos furgonetas, exclusivas de carga, y una autocaravana. Tanto los conductores de las furgonetas como las dos personas de la autocaravana pernoctaron en mi casa ya que eran mis invitados. La autocaravana marchó el viernes por la tarde y el resto quedaron hasta el sábado por la mañana. Algún vecino ve algún problema en esto?? Hice algo mal?? Gracias y disculpad las molestias”
Por tanto, no había acampada. No había pernocta. No había infracción. No había absolutamente nada. Lo único que sí había era un grupo político dispuesto a señalar a visitantes, deportistas y clientes de nuestros negocios locales basándose exclusivamente en la presencia de vehículos aparcados durante la noche en una propiedad privada.
Resulta especialmente llamativo que quienes hace apenas unas semanas acusaban al Ayuntamiento de perseguir al turismo autocaravanista ilegal, ahora pretendan perseguir a ciudadanos que ni siquiera estaban durmiendo en una autocaravana, con tal de generar conflictos entre la ciudadanía. La contradicción es tan evidente que resulta imposible tomársela en serio.
Los vecinos de Belmonte merecen una oposición que aporte propuestas y soluciones, no una dedicada a fabricar conflictos artificiales para ocupar titulares. Por ello, exigimos una rectificación pública inmediata de las afirmaciones difundidas por la oposición, así como el archivo de cualquier expediente administrativo que pudiese generarse al respecto.
La verdad es tozuda. Y en este caso la verdad es muy simple: no existió ninguna conducta irregular. Existió únicamente una nueva operación de propaganda que se ha desmontado con los propios hechos.